Un Tesoro Enológico

Sólo 12 km (7 mi) del Océano Pacífico separan los viñedos de Amaral del mar, generando un clima semi – árido modelado por la fuerte influencia marina, especialmente fría por la corriente de Humboldt, a lo que se suma la cuenca del Río Maipo, que aporta frescor, ventilación y protección contra temperaturas bajas extremas. Esta doble influencia – marina y de río - , transforma a Amaral en un lugar único.

A una altitud de 150 m (492 pies) sobre el nivel del mar se expande Amaral, con 650 hectáreas (1,605 acres), de las cuales 100 (247) están plantadas con Sauvignon Blanc, Chardonnay, Pinot Noir, Syrah, Gewürztraminer y Pinot Gris. El período de maduración de las uvas es lento, logrando un desarrollo óptimo de aromas y sabores, junto a un perfecto balance de los niveles de azúcar y acidez de las uvas.

Las particularidades de este viñedo único en el Valle de Leyda se generan no solo por los diferentes microclimas, exposiciones solares y altitudes. Sus suaves lomajes cubren una diversidad de suelos que se ha transformado en un verdadero tesoro enológico: de depósitos aluviales, provenientes de la cuenca del Maipo, calcáreos originados de depósitos marinos, y de granito originado por la Cordillera de la Costa, entregando el sello distintivo de Amaral.

Amaral posee cuarteles únicos con distintas orientaciones que permiten lograr variaciones en la maduración y composición de las uvas. Mediante cosechas parcializadas los vinos logran características únicas de cada cuartel. Se ha estudiado en profundidad la potencialidad de cada cuartel y sus suelos para así extraer lo mejor de ellos.

La combinación de todos estos factores hace de Amaral un lugar especial para producir uvas de alta calidad y finalmente, vinos más complejos que logran exponer en cada botella las características de este singular terroir.

Amaral

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